Ahora no te puedes enterar el día y la noche sin ti, no tienes porqué saber cómo vibro y respiro a través de un fantasma latente que no termina de irse.
No te puedes enterar que vivo y que muero por una oportunidad.
Que la idea de ti me enloquece, que me enamoré del paquete completo.
Que he descubierto un mar que no quiero perder, que ese mar eres tu. Que empieza y termina donde tu respiras.
Me encantaría que nunca supieras las marcas que has dejado en mi piel, tu sonrisa tatuada en mis recuerdos.
Que esto va mas allá de tus piernas y de tus brazos. Va mas allá de mi misma.
No te puedes enterar que me encantaría convencerte de las ventajas de tenerme. Que estoy bien, que sepas que te vi partir, que te vi huir.
No es bueno que sepas que apostaría una vida por este sentir, que seguiría mi corazón y esta irrefrenable locura que me remite hacia ti.
Ahora, no debes enterarte que sueño con que vengas y me mires, que me hables de ti, que me pidas que no me vaya y terminemos prometiéndonos cosas que sea irrelevante su cumplir.
Que hay cosas en la vida que parecen absurdos pero esto no lo es, mis incesantes ganas de hacerte feliz, de convertirme en lo que tu necesites, de renovarme por ti, para ti.
Ahora no te puedes enterar que detrás de ese adolorido adiós se escondieron tantas preguntas, tantos sueños a medias, tanta ilusión.
Que la noche me traiciona, mi corazón me traiciona, la razón me traiciona, la fe me traiciona, tu recuerdo me traiciona.
De esta confusión de que espero, porque quiero, no olvidar estos días... y a la vez una fuerte sensación de querer arrancarlo todo, de dondequiera que esté. Porque es peor no poder tener algo que probaste que algo nunca antes conocido.
Ahora no te puedes enterar que si pudieras asomarte aquí adentro pensarías dos veces mis palabras, mi lamento.
Si pudieras asomarte descubririas tu intermitencia, mi constancia, mi certeza, tus miedos. El terror que tengo de reconocer lo que se me pone en frente. Verte de espaldas.
Que hablar de ti se ha convertido en mi pasatiempo favorito, encontrarte a ti mi propósito, mi delirio.
Perdóname por no ver los letreros de precaución, por perderme en tu mirada, que aunque evasiva, me atrapó.
Perdoname por confundirme, por querer conquistarte. Por ver tantas cosas en ti, que te aseguro si te miras al espejo no será tan fácil descubrir. Por mirarte así, por quererte así.
Pero trata de entenderme, te soñé por años, y en el fondo de mi tenía una esperanza de que todo fuera construido en mi mente. Y no. Descubrir que no, como quien le quita una máscara a alguien para ver su rostro fue revelador, alentador y al final doloroso.
Perdóname por querer decifrarte, por buscar encontrarte.
Ahora no te puedes enterar que vivo una guerra interna entre mis ganas de luchar y mi deseo de rendirme.
Que he buscado tanto tiempo el valor para decirte esto, Que no se como hacerte entenderlo, que tendría que cantarte mil canciones, leerte cien poemas, cuidarte dia y noche.
Que tengo el estómago hueco, el corazón revuelto, la garganta inservible. Que nada me funcionó para atreverme, ni mi seguridad, ni mis aciertos, ni mi ansiedad. Nada, nada fue suficiente para mirarte a la cara y decir lo que ahora ruego, no te enteres.
Ahora estoy lejos, y me carcome la idea de que así sea para siempre, por siempre. Que la vida dura demasiado poco, que lo mereces todo.
Que tengo las maletas hechas, listas para volar, sin miedo de correr el riesgo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario